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| Imagen obtenida de www.baracuteycubano.com |
Tuve una muy grata experiencia el domingo, 7 de noviembre del 2010. Pude ir al Concierto en Blanco donde se reunieron los ex-presos políticos cubanos en honor y apoyo a las Damas de Blanco. Antes de llegar, tenía la impresión de que el evento iba a tener un tono bastante político y que fueran varios los discursos. Al llegar, me di cuenta de que era todo un gran evento musical. Al final del evento me dí cuenta que fue mucho más que un evento musical.
El Maestro Manuel Villanueva y el Sr. Mario Fajardo organizaron un evento digno de ver y escuchar. Repasaron la historia de la música cubana con ejemplos clásicos y bailes profesionales. Cada género de música fue presentado por un grupo musical diferente, con un breve video explicando la historia de ese género. Incluyeron al afrocubanismo, la habanera, trova, danzón, son, bolero, chá chá chá, mambo, e inclusive a los géneros que se desarrollaron en el extranjero por cubanos.
En fin, cualquier amante de la música, sea de donde sea, hubiese apreciado este evento lleno de cultura e historia. Pero no fue un acto musical cualquiera, el teatro estaba lleno de ex-presos políticos cubanos y sus esposas(os) y algunos con sus hijos y nietos. Solo la presencia de estos héroes creó un ambiente sombrío. Me sentí rodeada de una grandeza muy potente.
Al final de todas las presentaciones musicales, vino la que yo más esperaba. Salieron Manuel Villanueva y Mario Fajardo al escenario, le hicieron la dedicatoria al evento y convocaron a todos los presentes para que cantaran La Montaña, el himno de los presos políticos cubanos. La mayoría eran voces masculinas cantando. En mi silencio de observación llegó un momento en que tuve que dar la vuelta para mirar hacia atrás para poder ver los rostros con la luz del escenario, y allí encontré otro silencio. Los pocos esparcidos con miradas pensativas, parecía que estaban paralizados por algo más fuerte que ellos; transportados a un momento muy lejano de sus vidas cotidianas presentes. En los ojos se les veía una seriedad enmascarando un dolor agrio que estaba enterrado con tal profundidad que ya era imposible darle respiro. Sería despertar un volcán frustrado por una impotencia acumulada desde el ‘59.
Este acto fue un pasito para Cuba. Se unió el exilio cubano de Miami a las Damas de Blanco y los Presos Políticos de Conciencia en Cuba. Es una unión que hace falta que se fortalezca, que siga creciendo, y que al fin tome acción firme para democratizar y liberar a Cuba, la Cuba de todos.
Aquí comparto con ustedes el video que pude tomar de la audiencia cantando ¨La Montaña¨ al final del concierto. El audio es lo único que vale la pena porque la imagen es muy mala. Gracias.
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